CHIGÜIRE

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Breakdown breakdance

«Este lo escribo más tarde», me dije y nunca lo escribí. Las cosas son distintas, o eso parece. Pero es aquí donde me desnudo y les muestro lo absolutamente estúpido que soy.

Qué hermoso el año nuevo, qué hermosas las rupturas, qué hermosas las noches, los despertadores, los avisos, los calendarios, las baldosas en el suelo, las alcabalas, las barricadas, las puertas, los ascensores, los besos en la mejilla, los abrazos largos; el cerrar la pantalla, el apagar una luz, el cerrar los ojos, el decir adiós, el parar en seco, el tomarse un café, el levantar la mano, el salir de un cuarto, el montarse en un avión, el aliento exasperado despedido por la boca.

En fin. Qué hermosas son todas estas maneras de mentirnos. Por un momento, me lo creo. Sí, lo confieso. He creído que un algo acaba y un otro empieza. Si, confieso que he caído y he creído en ello. Empezar de nuevo, tabula rasa, nuevos principios, esto se acabó, ya no hay más, ya superé esto, ahora estoy bien, –peor aún, ahora estoy mejor (¿qué significa esto?).

El Eterno está aquí, siempre lo ha estado. No se puede huir de la Totalidad. Solo se puede mentir.